Los deportes de nieve son una excusa perfecta para poder pasar tiempo en familia de una forma saludable pero hay que hacerlo en las mejores condiciones físicas y con buen equipamiento.
Para aprovechar de la mejor manera posible la diversidad de deportes de invierno es necesario estar en buena forma física para así prevenir también lesiones.
Las principales lesiones que se producen durante su práctica se deben a una falta de preparación, a la insuficiencia de calentamientos previos, al exceso de fatiga tras varias horas esquiando, a la carencia de dominio técnico, al exceso de confianza o a las imprudencias.
Para tener una buena preparación física conviene hacer deporte durante todo el año y si se es esquiador de fin de semana es aconsejable practicar algo de ejercicio entre semana.
Antes de empezar a practicar deporte corresponde realizar un buen desayuno que incluya lácteos, cereales y fruta.
Se puede llevar algún alimento energético, como una barrita energética o frutos secos, para ayudar a reponer energía durante la práctica. Además, es muy importante tener una buena técnica. Si se desconoce, es recomendable realizar algunas clases con un monitor especializado para adquirir un dominio técnico adecuado.
También es vital aprender a caer de la forma menos lesiva para así evitar lesiones: de esta forma se pueden impedir hasta el 80% de las lesiones en el aparato locomotor. Una vez formados para lanzarnos a las pistas, antes de comenzar la jornada de deportes en la nieve es preferible dedicar entre 15 y 20 minutos al calentamiento con ejercicios de flexibilidad de las articulaciones más importantes, iniciando la actividad progresivamente, de menos a más.
La hidratación también forma parte de la rutina previa al ejercicio y es esencial para un buen rendimiento. Se aconseja ingerir líquidos en las dos horas previas a la actividad, durante la misma, si se tiene sed, y tras finalizarla.
Utilizar el material técnico y la ropa adecuados para actividad es otro requisito esencial a la seguridad y al buen desarrollo de las actividades de nieve. Ante los primeros síntomas de cansancio se aconseja abandonar la actividad ya que con el exceso de fatiga las lesiones se vuelven más frecuentes.
Otro punto trascendental en la nieve es la protección a la luz solar: la radiación ultravioleta aumenta con la altura e incrementa el reflejo de la luz en la nieve que, junto con el hielo, reflejan más del 85% de la radiación que reciben. Es imprescindible aplicarse filtros solares para evitar las quemaduras del sol en cara, cuello, nariz, orejas y labios.
Para evitar sorpresas, es aconsejable estudiar el recorrido de subida-descenso con mapas y guías de la zona y confeccionar un plan de ruta, hacer un cálculo aproximado del tiempo que se necesitará y prever con ello un horario de salida-retorno.
Como alternativa a los imprevistos, trazar itinerarios alternativos e informarse de los servicios meteorológicos, refugios u oficinas de Guías de Montaña sobre la previsión del tiempo así como el riesgo de avalancha y las condiciones de la montaña pueden sacarnos de apuros y riesgos innecesarios
La prudencia es, junto con la preparación física un elemento ineludible para el transcurso tranquilo y seguro de las actividades en montaña. Al realizarse en familia, no hay que olvidar las diferencias de edades y por lo tanto de aguante físico a los distintos deportes de nieve.