La toxoplasmosis es una infección producida por el parásito Toxoplasma gondii. Esta enfermedad se suele adquirir bien ingiriendo tierra contaminada o carne cruda o poco hecha.
Este parásito puede causar infecciones leves y asintomáticas en la mayoría de los casos, aunque también puede causar infecciones mortales en el feto, lo que se conoce como toxoplasmosis congénita.
Otros casos de especial gravedad afectan a recién nacidos, ancianos y personas vulnerables por su condición de déficit de inmunidad. Aunque las mujeres embarazadas son las que más respeto han de tener al Toxoplasma gondii. El contagio a humanos proviene de causas como ingerir tierra contaminada o carne cruda o poco hecha, así como de la leche cruda de cabra, mediante trasplantes de órganos o transfusión de sangre, huevos crudos, vegetales o el contacto directo con excrementos de gato.
Esta última fuente de transmisión es la más problemática, ya que antes de conocer el verdadero riesgo de contagio mediante los gatos, en muchos casos se suele prescindir del felino en muchos hogares como método de prevención. Sobre todo lo hacen las familias en las que la madre estaba embarazada y, por tanto, el contagio supondría un riesgo para el feto. Aún así, la probabilidad de que un humano contraiga la enfermedad a través de su mascota es realmente difícil.
Para que una persona se infecte de toxoplasmosis mediante las heces de su gato tendría que reunir los siguientes factores: que nunca antes haya pasado la enfermedad, que su mascota la esté pasando por primera vez, que se dejen las cacas por casa más de un día pero menos de una semana, que se toquen los excrementos directamente con las manos y que luego se toquen la cara y la boca.
Además, para que una madre contagie a su bebé dentro del vientre, ella también debería tener la enfermedad por primera vez un su vida.
La mayoría de personas infectadas no desarrollan ningún síntoma. Incluso hay adultos que han tenido la enfermedad y no lo saben. Pero no sólo los casos asintomáticos no necesitan tratamiento, los leves tampoco.
En caso de que una mujer embarazada se contagie de la enfermedad y necesite tratamiento, los médicos se lo proporcionarán, aunque la toxicidad de los medicamentos hayan hecho de este un tema controvertido.
Y en caso de que el paciente tenga SIDA se le mantendrá el tratamiento de por vida, ya que la toxoplasmosis puede reactivarse si se suspende la medicación. Para prevenir la infección se aconseja evitar consumir alimentos crudos o poco hechos y tampoco congelados a -20 grados al menos 48 horas. También es recomendable proteger las zonas de juegos infantiles de heces de animales.
Las mujeres gestantes deberían hacerse la prueba para comprobar si han tenido o no anteriormente la enfermedad, y en caso de que salga negativa tomar todas las medidas necesarias para no contagiarse durante el embarazo.