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El oído. Uno de los cinco sentidos de los seres humanos y gracias al que podemos percibir todo cuanto se escucha a nuestro alrededor. Pero, ¿qué sabemos de nuestros oídos? Empecemos por el principio. El oído es un órgano que convierte las ondas de sonido en información y las transmite a nuestro cerebro. Desde susurros a músicas o ruidos muy potentes, nuestro oído es capaz de percibir miles de “colores” sonoros e incluso darnos referencias de la situación o distancia a la que estamos de esos sonidos.

 El oído humano está formado por tres partes bien diferenciadas:

  • El oído externo. Es lo que todos identificamos como oído, ya que es la parte que se ve. Además de la parte que se ve, el oído externo también está formado por el canal o conducto auditivo. A través de este canal se transmiten las ondas sonoras al tímpano.
  • El oído medio. A partir del tímpano comienza esta parte del oído. También forman parte de esta zona la trompa de Eustaquio y tres pequeños huesos que tenemos en el oído: martillo, yunque y estribo. La información que llega del exterior pasa desde el oído interno al cerebro a través del nervio auditivo.
  • El oído interno. Es una especie de laberinto o de varias secciones entrelazadas entre sí que contiene líquido. Las vibraciones producidas por el sonido son amplificadas por esos huesos (martillo, yunque y estribo) y mueven el líquido que hay en el oído interno. Además, envían impulsos eléctricos a través de los nervios y el cerebro los interpreta como sonidos. Un dato curioso es que el oído interno se encuentra en el hueso temporal, el más duro del cuerpo humano.

Siguiendo con los oídos, seguro que en más de una ocasión habrás sentido un molesto pitido o zumbido en ellos. Estos pitidos en realidad se llaman acúfenos y es algo que nos ha pasado a casi todas las personas en algún momento de nuestra vida. De hecho, hay gente que los tiene de manera permanente.

El motivo de los acúfenos puede ser uno o varios. Por ejemplo, por un problema en las cervicales o en el cuello, por una sobreestimulación del nervio auditivo con música muy alta, por un problema de tensión arterial, por estrés o por el conocido como síndrome de Meniere. Se trata de una dolencia que afecta al oído interno y que además de provocar mareos e inestabilidad, puede producir pitidos. Para los acúfenos es muy importante cuidar la alimentación para evitar la inflamación, intentar relajarse y no tener mucho estrés y asegurarse así de que los pitidos no van a aparecer.

Por cierto, según un estudio del Instituto de Neurociencia de la Universidad de Newcastle (Reino Unido) los sonidos más agradables para el oído humano son los aplausos, la risa de un bebé, los truenos y el agua fluyendo. Por el contrario, algunos de los más desagradables son los chirridos de frenos de bicicleta, el sonido de las uñas en una pizarra o el del cuchillo en una botella. ¿Te lo parece a ti también?