Clima, nariz, curiosidades

Las hay grandes, rechonchas, picudas, aguileñas… narices para todos los tipos y de todas las formas. Los que están menos contentos con ella suelen achacarlo a la herencia: “mi padre la tiene así”, “es igual que la de mi abuela”. Pero un reciente estudio destaca que las condiciones climatológicas han podido ir variando las formas nasales de todos nosotros. Sí, como lo leéis, que tengamos la nariz que tenemos no sólo depende nuestros genes, sino también de la temperatura.

La investigación, realizada por la Universidad Estatal de Pensilvania y publicada en la revista Plos Genetics, señala en primer lugar que una de las funciones de la nariz es hacer que el aire que inhalamos llegue de manera correcta a los pulmones. A través del análisis de este órgano en varios individuos procedentes de las diferentes zonas de la Tierra (con sus diferentes climas) han descubierto que la forma de la nariz varía entre unos humanos y otros debido a, probablemente, aspectos climáticos.

En el estudio se distingue entre climas cálidos y húmedos; y los fríos y secos. En los primeros, destacan las formas nasales ancha y cortas, y es cierto que así tienen su nariz muchos de los habitantes de África. La explicación está en que ellos transportan rápidamente el aire a los pulmones, no tienen que calentarlo previamente. Sin embargo, en el caso de los individuos que habitan en lugares fríos el proceso es al contrario, las fosas nasales son más estrechas y alargadas porque tienen que primero retener el aire que entra y luego calentarlo para posteriormente bajarlo a los pulmones. Esto explica la forma de la nariz de los habitantes del norte de Europa, por ejemplo.

La investigación, que ha contado con la participación de casi 500 voluntarios alrededor de todo el mundo (Asia, África y Europa) a los que se les ha observado la nariz a través de imágenes faciales 3D, no sólo ha arrojado este dato sino que también habla de las diferencias entre las narices de hombres, más grandes, y las de las mujeres, más pequeñas.

 

Selección sexual
Y un dato más: nuestra nariz también podría tener diferencias propiciadas por la selección sexual. Es decir, imaginemos que en la antigüedad en un lugar concreto los seres humanos consideraban que eran más atractivas las narices pequeñas. Entonces, aquellos con narices grandes tendrían menos éxito reproductivo y por eso en ese lugar habría cada vez menos personas con narices grandes.

No obstante, los investigadores señalan que habrá que seguir investigando para definir si esta conexión entre la selección ecológica y la selección sexual tiene gran importancia en la evolución de nuestra nariz.