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Frecuentemente nos encontramos leyendo artículos (como este) sobre todo lo que deberíamos cambiar de nuestra rutina. Que necesitaríamos comer vegetales y frutas todos los días, utilizar semillas en las ensaladas, beber 2 litros de agua por día, hacer 40 minutos de ejercicio físico activo 5 días por semana, cocinar con menos aceite, tomar menos azúcar; y demás cambios que nos darían una agradable sensación de bienestar.

Sin embargo, cuando son tantos los cambios que deberíamos hacer, nos abrumamos. Comenzamos practicándolos con entusiasmo, inventando una nueva rutina saludable para vivir mejor; pero al poco tiempo los abandonamos. Comenzar es más fácil que continuar.

Pero tranquilo, es algo que nos pasa a todos. Perder la motivación es algo normal, ya que nuestra mente no se adapta tan rápido a los cambios. Por ello, os ofrecemos una serie de consejos para crear hábitos que superen las trabas mentales y permanezcan con nosotros, ayudándonos a cumplir con eso que queremos cambiar.

1. Toma una decisión a la vez
Hay cientos de cosas que nos gustaría cambiar, sí. Pero vamos paso a paso. Si intentas lograr muchas cosas a la vez, terminarás en el mismo sitio, paralizado por el exceso de tareas. Prueba cambiando un hábito por semana. Cuando sientas que lo estás logrando, recién ahí empieza a pensar en los otros.

2. Visualiza los resultados, pero no exageres
Es normal que cuando pensemos en un nuevo hábito, nos motive imaginarnos los resultados que lograremos. Si vamos al gimnasio 3 veces por semana, en tres meses tendremos los músculos más firmes y con menos grasa, nos veremos más saludables y atractivos. Pero en el medio, deberemos ir 36 días al mismo sitio a ejercitar durante dos horas.
A la hora de imaginarte qué lograrías, ten cuidado con los objetivos demasiado ambiciosos.
Empieza de a poco. Pequeños objetivos logran grandes resultados

3. Entiende el por qué del cambio
La justificación de un nuevo hábito no debería ser solo “que hace bien”, sino algo con un impacto real en ti. ¿Quieres mejorar tu nivel de colesterol? ¿Reducir tu estrés? ¿Bajar unos kilos de más? Sea lo que sea, plantéate que tu objetivo sea personal, y lo más específico posible.

4. Si hago esto, haré aquello
Es fácil pensar en nuevos hábitos. Lo difícil es integrarlos en la rutina actual. Por eso, un truco es plantear cómo los agregaremos a nuestra vida cotidiana. Por ejemplo, en vez de decir “voy a comer más sano”, una estrategia más efectiva es “si es la hora del almuerzo, no comeré alimentos procesados”. O en vez de “voy a hacer más ejercicio”, decir “si llego a casa antes de las 19, voy a salir a correr”.

5. Lo lograrás en dos meses
Según diversos estudios, la mayoría de la gente necesita dos meses para que un hábito nuevo permanezca en su rutina. Por eso, es fundamental la perseverancia para mantener un nuevo cambio. Por más que al principio cueste, una vez que empieces a repetirlo lo disfrutarás más, y finalmente, casi sin darte cuenta, ya lo harás de memoria.

Si quieres comenzar a practicar natación, a beber menos cerveza, a tener una dieta más saludable, a escribir un libro, a meditar, o a lo que quieras integrar a tu vida, el momento es cuando tú lo decidas. Eso sí, ¡ten paciencia! Que los grandes cambios se construyen cada día.