Refuerza tus defensas antes la llegada del invierno

En unas semanas entraremos en el invierno y eso significa bajada de temperaturas, lluvia, heladas y nieve pero también la llegada de algo mucho más incómodo para nuestra salud, como los resfriados, la gripe o malestares en general. Primero se empieza presentando los primeros síntomas habituales: goteo de la nariz, estornudos, lagrimeo o tos para luego padecer las temidas enfermedades invernales.

Y como prevenir es mejor que curar, tenemos que estar preparados ante su llegada. Lo mejor para combatirlas o evitarlas es reforzar nuestras defensas, y si es de forma natural mucho mejor. Tenerlas preparadas harán que evitemos dichas enfermedades o lo menos no sean tan agresivas.  ¿Cómo lo hacemos? Alimentación sana, ejercicio y algunos consejos que te indicamos a continuación te harán pasar esta época con la mayor energía posible.

En invierno no solo debes prepararte para el frío, también debes cuidar tu interior. Para recuperar mejor la energía y mantener un buen estado de salud te ayudan muchos factores como, por ejemplo, la alimentación.

Alimentación. Nuestra dieta habitual debe ser adecuada al ritmo de vida que llevamos, pero sin olvidar incluir vitaminas, así como alimentos probióticos (yogures o complementos) y complementarla con elementos esenciales en nuestro día a día como es el propóleo que ayuda a mantener lejos los procesos gripales, entre otras enfermedades. Verduras y frutas, pescados, lácteos, legumbres… Una dieta equilibrada y sana, como ejemplo puedes escoger la idónea y recomendada por expertos como es la dieta mediterránea.

Ejercicio. No te olvides de él, porque tu cuerpo lo agradecerá. Si llevas una buena alimentación y además realizas ejercicio, tu cuerpo estará mucho más fuerte y será capaz de recuperarse de forma más rápida de contratiempos como la gripe.

No olvides estos consejos con los que también podrás mantener las defensas altas:

  • Dormir lo suficiente cada noche. El sueño no se recupera.
  • No caer en niveles de obesidad ya que está directamente relacionada con la inmunodepresión.
  • Eliminar (aunque nos cueste) el consumo de comida chatarra, comida precocinada, congelada o rica en grasas.
  • Reducir el consumo de azúcar y harinas refinadas.
  • Bajar o eliminar el consumo de bebidas alcohólicas, gaseosas o estimulantes.
  • Tratar de reducir o eliminar los alimentos fritos.
  • Evitar el consumo de tabaco, alcohol, etc.