alimentación, bienestar, salud, nutrición

Quien más y quien menos se ha visto enfrascado en el agitado ritmo de vida que reina en la actualidad y que ha contribuido al deterioro de nuestra salud de diversas maneras, una de ellas es la forma en que nos alimentamos. Suele ser el trabajo quien marca las pautas a través de las cuales se construyen nuestros hábitos. La mayor parte de la gente apenas dispone de tiempo para almorzar y muchos ni siquiera pueden hacerlo en sus casas. Esto ha ocasionado un cambio considerable también en los hábitos alimenticios, los alimentos altamente procesados o la comida rápida han pasado a formar parte de nuestra dieta habitual con las consecuencias que eso acarrea. Salimos del paso, comemos algo rápido con el inconveniente de que estos alimentos son muy poco nutritivos y altos en grasa, azúcar y sodio. Por si esto fuera poco están estrechamente relacionados con la hipertensión, la diabetes, la obesidad e incluso se sospecha que con el cáncer.

Comer sano de lunes a viernes y adaptar la dieta a nuestro ritmo de vida no es tarea imposible, solo necesitamos un poco de organización y algunos consejos como los que te mostramos a continuación.


Si tu trabajo es sedentario
Si trabajas la mayor parte del tiempo sentado y tienes dificultades para incorporar actividad física en tu jornada, has de seguir una dieta como la mediterránea, rica en frutas, verduras y fibra.

  • Desayuna fuerte, tu desayuno ha de constituir el 25% del aporte calórico del día.
  • Divide la dieta en cinco comidas.
  • Incluye la ingesta de productos ricos en proteínas, como la carne y el pescado a la plancha y algunas legumbres.
  • Toma cereales y productos integrales para obtener fibra en abundancia.

 

Si tu trabajo es activo
Si tienes un empleo o desarrollas una actividad que requiere un mayor esfuerzo físico, tu aporte calórico ha de ser mayor, lo suficiente como para cubrir la demanda energética de tu organismo.

  • Debes incluir más hidratos de carbono, algunos de asimilación rápida como la pasta o la patata.
  • No debes descuidar la hidratación. En tu dieta es muy importante la ingesta de líquidos, sobre todo si realizas tu actividad al aire libre, bajo los rayos del sol.
  • Tu dieta es un poco más permisiva, si eres goloso y de vez en cuando te concedes algún que otro capricho, tendrá menos repercusión para tu salud, pero no te confíes, las calorías vacías no son saludables para nadie.


Si el trabajo te obliga a comer fuera de casa o tienes poco tiempo: “Batch cooking”
Tanto si comer en casa no es una opción, como si no tienes el tiempo o las ganas suficientes de cocinar a diario, siempre puedes iniciarte en el “batch cooking”, o lo que es lo mismo, cocinar en un solo día para toda la semana, basta con que le dediques entre dos y cuatro horas, dependiendo de si vives solo en familia. El “batch cooking” es una herramienta estupenda para organizar las comidas de la semana que, además de comer sano, nos permitirá ahorrar tiempo, dinero, y conciliar una dieta equilibrada y saludable con el mundo laboral. Consiste en dejar listas unas preparaciones básicas y reservarlas en el frigorífico y el congelador para terminar de elaborar suculentos y nutritivos platos en cuestión de unos minutos los días de semana.

Lo único que necesitamos es organización. Aquí te dejamos unas pautas útiles para iniciarte en el “batch cooking”:

  • En primer lugar debemos planificar bien la lista de la compra.
  • Si vives en familia, reúne toda la ayuda posible. Así requerirá menos tiempo y será más divertido.
  • Elige una proteína, un carbohidrato (mejor si es integral) y unas verduras para cada menú.
  • Para aprovechar al máximo el tiempo además de usar los fogones, combina preparaciones en crudo, y de horno.
  • En la bandeja del horno puedes asar verduras (pimientos, boniatos, berenjena, brócoli, calabacín o alcachofa) aderezadas con un chorrito de aceite y sal, mientras en otra bandeja asas un pollo de corral.
  • Cuando el pollo esté listo, puedes separar una parte y deshuesarla para acompañar ensaladas o alguna que otra receta.
  • Mientras tanto en los fogones puedes hacer un guiso y una crema de verduras.
  • Prepara recetas ligeras de las que poder echar mano a cualquier hora del día como hummus o hamburguesas de lentejas. Si cueces legumbres de más siempre puedes congelarlas para tenerlas listas para usar en cualquier otro momento.

Estas son sólo algunas ideas para empezar, con la práctica se te ocurrirán soluciones que se adapten cada vez mejor a tus hábitos y a tu gusto. Ahora ya no tendrás excusa para no llevarte el tupper al trabajo. Ganarás tiempo y podrás comer sano a pesar de tener una agenda apretada.