Mujer, ciencia, salud, néctar

Ha hecho falta mucho tiempo para el reconocimiento y la distinción del sexo como factor biológico y el género como un factor social. Para la incorporación de la perspectiva de género en el ámbito de la salud, ha sido necesario considerar las relaciones de poder entre los sexos, los estereotipos y las construcciones sociales. Tener en cuenta esta dimensión social y cultural y cómo ésta interactúa con los factores biológicos nos ha ayudado a identificar la discriminación y las desigualdades de género en salud.

Aún teniendo una esperanza de vida seis años mayor que la del hombre, la mujer presenta una mayor morbilidad. Este dato pone de manifiesto la necesidad de una consideración diferencial  ya que las condiciones de vida, las pautas de socialización, los roles familiares o laborales y la violencia contra las mujeres inciden, de manera considerable, en la carga física y emocional y en las diferentes formas de vivir y enfermar de hombres y mujeres. En las últimas décadas, la introducción de esta perspectiva de género en sus estudios por parte de las ciencias de la salud ha conseguido visibilizar algunos problemas de salud de las mujeres, y marcar un cambio de dirección alentador.

 

La mujer científica
Históricamente las mujeres han sido marginadas y borradas de la historia oficial. A pesar de esto, alguno de sus aportes han logrado perdurar hasta nuestros días a través de la obra de mujeres como Virginia Woolf, Simone de Beauvoir, Frida Kahlo, Hannah Arendt o Sor Juana Inés de la Cruz entre otras.

En la década de los ochenta cobran fuerza los Estudios de Género iniciados a finales de 1960, y con ellos la denuncia del orden patriarcal y de la escasez de mujeres en el ámbito científico pero la ciencia y la tecnología contemporáneas siguen estando construidas desde lo masculino por lo que pese a los esfuerzos la mujer juega todavía un papel subordinado. Por ello, vamos a resaltar su contribución al desarrollo científico y tecnológico a lo largo de la historia. Estas son algunas de las mujeres más relevantes que seguro ya no olvidas.

  • Barbara McClintock: especialista en citogenética, fue la tercera mujer en obtener el Premio Nobel de Medicina en 1983 y la primera en hacerlo de forma individual. Descubrió un concepto esencial en genética: que los genes eran capaces de saltar entre diferentes cromosomas.
  • Jocelyn Bell Burnell: descubrió la primera radioseñal de un púlsar, pero fue su tutor de tesis quien durante muchos años recibió el reconocimiento e incluso el Premio Nobel de Física en 1974.
  • Rosalind Elsie Franklin: fue responsable de importantes contribuciones a la comprensión de la estructura del ADN mediante imágenes por difracción de rayos X que revelaron la forma de doble hélice de esta molécula, pero fueron Watson y Crick quienes obtuvieron el reconocimiento y el Nobel utilizando las imágenes que ella había tomado.
  • Marie Curie: la madre de la física moderna, descubridora del polonio y el radio, fue la primera persona en conseguir dos premios Nobel y la autora de los primeros estudios sobre el fenómeno de la radiactividad. Sus investigaciones la llevaron a la enfermedad y la muerte a la edad de 66  años tras décadas de exposición al material radiactivo.
  • Florence Nightingale: considerada precursora de la enfermería profesional moderna, ella es quien sentó las bases de la profesionalización de la enfermería en 1860. 
  • Lise Meitner: junto con su compañero Otto Hahn (quien obtuvo todo el reconocimiento), fue coautora de los estudios que llevaron a descubrir la fisión nuclear.