alergia, primavera, salud

El pasado 20 de marzo a las 17h 15m, hora peninsular, comenzaba la primavera en el hemisferio norte. En este momento del año, los días se alargan a una mayor velocidad, unos tres minutos por día. Con las golondrinas recién llegadas y los brotes desperezándose, empieza el espectáculo de las flores. Con todos ustedes… ¡las alergias!

No para todos la primavera es ese tiempo idílico en el que sin quererlo te enamoras, el mes de marzo da paso a lo que serán tres meses de tedio y malestar para algunos. Los meses de mayo y junio son los peores para la alergia primaveral. Debido a la tendencia climatológica de altas temperaturas y escasas lluvias, el polen viene cada año pegando más fuerte. Las condiciones climáticas, por tanto, determinan en gran medida la cantidad y el tipo de polen que hay en cada momento pero, además en las zonas urbanas, hay que tener en cuenta la contaminación ambiental, ya que las partículas de diésel son transportadoras de alérgenos y un potente irritante de las vías respiratorias.

Las fuentes de alergia respiratoria que más afectan a la población cuando llega la primavera son: las gramíneas, el plátano de sombra, el olivo, el ciprés y las plantas parietarias. Cada planta tiene su momento de polinización por lo que los síntomas de la alergia (congestión, picor de ojos y garganta, urticaria, tos, conjuntivitis o estornudos), pueden alargarse hasta el final del verano en algunos casos.

Si padeces alergia al polen, además de armarte de mucha paciencia, hay algunos consejos que pueden ayudarte a sobrellevarla mejor:

  • Si tienes la sospecha de padecer alergia acude a hacerte las pruebas pertinentes para poder adoptar medidas específicas y beneficiarte de la vacuna en caso de ser necesaria.
  • Cuando salgas a la calle usa una mascarilla para filtrar el aire que respiras.
  • La actividad polínica es mayor en las primeras y las últimas horas del día, por lo que debes poner especial cuidado en mantener las ventanas cerradas a esas horas y aprovechar la noche para ventilar.
  • No hagas ejercicio físico al aire libre en las primeras y las últimas horas del día.
  • Revisa y mantén en buenas condiciones los filtros del aire acondicionado de la casa y el coche.
  • Lleva una alimentación sana y equilibrada para mantener tu sistema inmunológico en plena forma.
  • Bebe muchos líquidos para aliviar la congestión.
  • Existen webs donde puedes consultar el estado del aire y los niveles de polen en cada momento.
  • Si viajas en coche hazlo siempre con las ventanillas subidas.
  • Evita cortar el césped y tumbarte el él.
  • Ve junto al mar, allí es donde está el aire con menor carga polínica.

El ya de por sí brusco despertar del letargo del invierno requiere un proceso de adaptación que a veces puede resultar algo difícil por la llamada astenia primaveral. Si a esto le sumamos la alergia, pueden ser unos meses difíciles, pero no desesperes, pronto pasará.