calentamiento, estiramiento, deporte, salud

La variedad de deportes que se practican hoy en día es infinita: deportes en equipo, individuales, al aire libre, indoor, acuáticos, de aventura etc. Lo que sí tienen en común la mayoría de ellos es la necesidad de realizar un buen calentamiento y estiramiento. A pesar de ello, lo habitual es entrar a un gimnasio y ver a la gente, incluso a la más experta, empezar a hacer su rutina con una intensidad alta para volver al vestuario sin estirar una vez acabado el entrenamiento. Quizás por falta de tiempo o desconocimiento no se hace el calentamiento y estiramiento, pero, ¿en qué consisten realmente?

Antes de empezar a hacer deporte es muy importante preparar el cuerpo con un buen calentamiento. Para ello, comenzaremos a rotar con suavidad los tobillos, rodillas, muñecas, cadera, tronco, hombros, codos, realizando movimientos dinámicos a la vez que balanceamos piernas y brazos. Una vez nuestras articulaciones hayan despertado y estén lubricadas, podemos iniciar nuestra actividad con una intensidad progresiva. De esta manera evitaremos las incómodas lesiones que muchas veces se producen nada más empezar a hacer deporte.

El calentamiento no se debe confundir con el estiramiento, rutina que debe realizarse al terminar de hacer deporte. En ella, nos centraremos sobre todo en los músculos que más hemos trabajado y haremos estiramientos sostenidos por varios segundos sin llegar a sentir dolor. Es muy importante mantener una respiración pausada profundizando en cada expiración del estiramiento. Gracias a los estiramientos conseguiremos disminuir el efecto de las temidas agujetas, y, además, nuestros músculos ganarán en flexibilidad. No hay que olvidarse nunca del cuello, una de las partes que muchas veces dejamos olvidada y que suele ser origen de muchos dolores de cabeza. Su estiramiento diario descargará las tensiones acumuladas durante el día y mantendrá una postura más relajada de nuestros hombros.