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La digestión es el proceso mediante el cual nuestro cuerpo absorbe los nutrientes de los alimentos que comemos. Durante este proceso gran parte de nuestra energía se destina a la digestión en cuestión, en especial la circulación de la sangre, que se concentra en el sistema digestivo.

Cualquier actividad que hagas con tu cuerpo requiere un aporte extra de energía y si eso ocurre mientras haces la digestión puedes tener algún problema. En caso de hacer ejercicio físico, el esfuerzo es todavía mayor, ten en cuenta que es cuando tus músculos más trabajan y menos sangre para hacerlo tienen a su disposición.

¿Las consecuencias? Tu cuerpo tratará de llevar la mayor sangre posible a los músculos del resto del cuerpo, cogiéndola directamente del aparato digestivo y congelando por tanto el proceso. Esto es el conocido como “corte de digestión” que se suele traducir en mareos o vómitos, y que también puede darse debido a cambios bruscos de temperatura (bañarse en agua fría en verano justo después de comer).

Si observas a alguien que padece estos síntomas, o incluso tú mismo, los expertos recomiendan tumbar a la persona en cuestión con las piernas ligeramente elevadas. También es importante taparle, ya que se trata de que conserve el calor corporal, mientras reposa y recupera su tensión arterial.

Como prevención lo único que puedes hacer es dejar tiempo a la digestión antes de hacer deporte, y evitar también los cambios bruscos de temperatura. Deporte sí, pero, ¡siempre con cabeza!