salud, bienestar, psicologías

Puede que al escuchar “persona tóxica” se te venga alguien a la cabeza con quien no llegas a sentirte a gusto al 100%. Lo importante es no dejar que el carácter de estas personas contagie el tuyo, algo que puede pasar si la situación no cambia con el tiempo. Para que esto no ocurra primero debes saber reconocer a una persona tóxica, algo mucho más fácil de lo que crees.

Se caracterizan por provocar emociones negativas, criticando prácticamente todo lo que les rodea. De hecho, en todas sus historias se muestran como las víctimas de las consecuencias de otros ya que ellos afirman no tener nunca la culpa. En ocasiones este comportamiento es fruto de la envidia que sienten al ver los progresos de los demás ya que ellos acostumbran a no intentar las cosas porque carecen de motivaciones.

Llegado a este punto tienes dos opciones: intentar ayudar a la persona para que cambie su actitud o poner distancia de por medio. Si eliges la primera deberás hablar con ella sobre su comportamiento y las consecuencias que éste tiene, lo más seguro es que esa persona no se sienta bien ni consigo misma.  

Si por el contrario decides tomar cierta distancia no tienes que sentirte culpable por ello, si hay algo que te está afectando directamente debes pensar también en lo que es mejor para ti. De esta manera te estarás protegiendo del “contagio emocional”, ya que es imposible evitar la influencia de las personas que te rodean, tanto para bien como para mal.