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Recientemente se ha abierto el debate sobre si se debería unificar el horario en toda Europa, lo que supondría para los españoles no tener que cambiar el reloj en los meses de marzo y octubre. Es un debate más complejo de lo que puede parecer a simple vista, puesto que trae consigo cambios en los hábitos de la población y una distribución energética diferente.

Nuestro horario lleva vigente desde la década de los cuarenta, cuando se decidió la unificación de la hora con Alemania. De esta manera el 16 de marzo se debería adelantar la hora en sesenta minutos. Este cambio sigue vigente actualmente y supone diferencias entre nuestros hábitos y los de nuestros vecinos europeos. El debate se ha abierto haciendo referencia a la baja productividad y a la difícil conciliación del trabajo con la vida familiar

Si nos comparamos con países de la Unión Europea, España utiliza de media unos 102 minutos para realizar las comidas importantes del día, mientras que los ingleses dedican unos 67 y los holandeses 75 minutos.

Otra de las cosas que nos diferencia del resto de Europa, son los horarios de las comidas más importantes, la comida y la cena. En nuestro país, la hora de la comida se encuentra entre las 2 y las 2 y medía de la tarde. Y la cena, dependiendo del segmento de la población, sobre las nueve y los más jóvenes a partir de las 10 o 10 y media de la noche. Estos hábitos se ven favorecidos por los horarios de los programas de la televisión, teniendo en cuenta que el prime time se sitúa desde las nueve a las doce.

Sin embargo, franceses y británicos extienden su hora de comer, mientras que la cena está unificada sobre el mismo horario, entre las 5 y las 6. Los holandeses, por ejemplo, realizan la comida sobre las 12 y las 12 y media. 

Por lo que pueda parecer respecto a las horas de sueño, los españoles no duermen menos que el resto de Europa. De media diaria un español duerme 8 horas y 47 minutos, mientras que alemanes y británicos duermen más de media hora menos.