tos

La tos, como muchos, es un acto reflejo, brusco y que podemos provocar o evitar. Pero al contrario que el estornudar o el bostezar, no produce una sensación agradable y es bastante molesta. Pero aun así, es un acto necesario y bueno para nosotros. ¿Por qué?

Cuando enfermamos, la mucosidad envuelve los virus, llega un momento en que los mocos obstruyen las vías respiratorias, lo que hace necesario el acto de toser, se contrae el tórax y expulsamos el aire de una forma brusca, es decir tosemos. A esta tos se la llama tos productiva, ya que, gracias a esto liberamos esas toxinas, limpiamos las vías respiratorias y nos deshacemos de todo lo que sobra, incluso si nos atragantamos es recomendable toser, es un mecanismo de defensa que utiliza nuestro cuerpo.

Por lo tanto si eliminamos la tos, la mucosidad se acumularía, podría obstruirse la vía aérea y habría riesgo de otitis y neumonía. Pero si la tos es buena, ¿por qué nos empeñamos en combatirla? Es un error pensar que tenemos que luchar contra la tos, lo correcto sería luchar contra lo que la causa.

Sin embargo, es lógico que queramos disminuir las molestias causadas por la tos, para ello hay que mantenerse hidratado, con líquidos en temperatura agradable y evitar ambientes secos.

Por otro lado, es cierto que no todos los tipos de tos son buenos, la tos seca no expulsa nada, no nos ayuda a liberarnos del virus, lo que hace es producirnos picor e irritación en la faringe. Cuanto más se tose más se irrita y se entra en un bucle de tos por irritación.

Para evitar la tos seca y sus consecuencias podemos tomar pastillas para lo tos, o incluso darnos una ducha de agua caliente.

Lo mejor ante este tipo de problemas es acudir a tu médico de atención primaria, los profesionales te ayudarán a diferenciar cada tipo de tos y a tratar las causas que hay detrás de ella.