frecuencia cardiaca

Cada día somos más los que nos animamos a practicar algún tipo de deporte de manera cotidiana. Vamos mucho más al gimnasio, nos apuntamos a la moda del running e intentamos realizar ejercicio con más frecuencia de cara a la “operación bikini”. Aunque nos equipamos perfectamente con todo lo necesario, la mayoría de nosotros nos olvidamos de algo tan importante como es la medición del pulso. Para muchos, la medición cardíaca es algo con lo que no cuentan en sus entrenamientos, ya que no lo ven necesario, desconocen su utilidad o piensan que ese tipo de controles corresponden únicamente a deportistas de élite. Sin embargo, cualquier persona que realice un ejercicio físico de intensidad, como puede ser salir a correr, una clase de baile o una sesión de entrenamiento de musculatura, debe llevar un control de sus pulsaciones.

La medición cardíaca es totalmente necesaria, no solo por motivos de salud, sino también para asegurarnos de que estamos realizando un entrenamiento eficiente. La frecuencia de los latidos del corazón nos proporciona información de cómo se encuentra nuestra salud cardiovascular, es decir, si nuestro corazón bombea dentro de los parámetros correctos. Nos permite conocer la respuesta de nuestro cuerpo ante un esfuerzo y así prevenir el sobre-entrenamiento.

¿Cómo puedo controlar mis pulsaciones?

Existen varios instrumentos para controlar la frecuencia cardiaca durante el ejercicio. La más sencilla es hacerlo colocando los dedos en la muñeca o el cuello y contando los latidos, aunque es una opción poco práctica. Lo mejor es hacerlo utilizando un pulsómetro, las bandas de pecho inalámbricas o los controles de pulso de las máquinas.

  • Lo primero que debemos hacer al comenzar nuestra actividad es medir nuestra frecuencia cardíaca en reposo, es decir, antes de comenzar el ejercicio. Esto nos servirá para determinar hasta que rango de intensidad máximo podemos llegar con un ritmo de pulsaciones seguro. Un adulto sano ronda en torno a las 60-90 pulsaciones por minuto
  • A continuación calcularemos el número de pulsaciones que tendremos que tener durante el entrenamiento en función de la intensidad que queramos realizar. Para ello utilizamos la conocida “Fórmula de Karvonen”:
  • 1. Resta a 220 tu edad y tu frecuencia cardíaca en reposo

    2. Multiplica el resultado por el porcentaje de intensidad al que quieras entrenar (0,7 para una intensidad del 70%)

    3. Súmale tu frecuencia cardiaca en reposo

    4. El resultado final es el número de pulsaciones por minuto que puedes alcanzar de forma segura para tu corazón.

    Ejemplo: Mujer de 30 años con una frecuencia cardíaca en reposo de 60 pulsaciones por minuto, para entrenar al 50% de intensidad.

    (220-30-60) x 0,5 + 60 = 125 pulsaciones por minuto

    Siempre que notes cualquier anomalía en el bombeo de tu corazón o sufras algún malestar extraño durante la práctica de deporte, recuerda que con Néctar tendrás disponibles los mejores especialistas en cardiología para tratar y solucionar tu problema. Además, con nuestro servicio de bienestar Avantsalud podrás hacer ejercicio y ponerte en forma con descuentos especiales en grandes gimnasios por ser cliente de la compañía. Y si ya eres cliente, dispones en la app Néctar Gestiona tu salud una herramienta para medir tus pulsaciones conectando una pulsera de actividad. Así que ya sabes, ya no tienes excusa, junto a tus zapatillas y tu botella de agua ¡no olvides tu pulsómetro!