Alergia a los ácaros
Esta subclase de arácnidos, cuyo nombre viene del griego ακαρής akarés, "diminuto", puede causar alergia.
Alergia a los acaros

Existen ácaros parásitos de plantas, de animales y del ser humano (sarna), pero el del polvo es responsable de reacciones alérgicas entre adultos y niños.

El problema más común que provoca el ácaro del polvo es la alergia perenne y síntomas del asma, ya que sus excrementos y aquellos ácaros que se mueren se dispersan en un polvo fino en muchos de los ambientes donde vivimos los seres humanos, que es inhalado.

Lejos de lo que pueda parecer, la vida con estos arácnidos es posible y así lo ha sido desde el nacimiento de nuestra especie: viven en nuestras casas, lugares de trabajo y estudio, de ocio... allí se alimentan de las escamas de piel de humanos y mascotas, porque son dermatófogos.

Pero hay personas que son más sensibles y pueden generar alergia a ellos. Un dato relevante: una persona desprende un total aproximado de un gramo de piel al día, que queda repartido en colchones, mantas, sofás, almohadas, cojines, etc.

Los ácaros viven entre dos y tres meses y hacen una o dos puestas de huevos en este tiempo, por lo que eliminarlos de nuestras casas es una tarea harto complicada.

Los síntomas más comunes de la alergia a los ácaros del polvo son tos, congestión o goteo de la nariz con estornudos (sobre todo en la mañana), picazón y lagrimeo de los ojos, silbido al respirar y enrojecimiento de la piel.

Se calcula que la sensibilización a los ácaros afecta a un 10-20% de la población general y están detrás de la mayoría de los casos de alergias nasales y asma alérgica perenne y de la dermatitis atópica.

Prevenir la alergia es complicado pero no imposible: se trata de rebajar su presencia por debajo de un umbral de tolerancia que le permita al alérgico llevar una existencia cómoda, con los siguientes consejos:

  • Aireación diaria de las habitaciones.
  • Cambio frecuente de colchones y uso de fundas antiácaros para estos y almohadas.
  • Exposición de los colchones, ropa de cama y demás lencería del hogar al sol.
  • Lavado frecuente a más de 60 °C de la ropa de cama. También de peluches y alfombras, aunque es mejor evitarlos o renovarlos cada poco tiempo.
  • Aspiración de todos los elementos de la habitación con aspiradores con filtro de agua, HEPA o con sistemas hidráulicos.
  • Evitar tener animales domésticos.
  • Mantener una atmósfera seca, entre 50 y 60 por ciento de humedad relativa y una temperatura de entre 18 y 20 °C. 
  • Evitar las regiones con climas húmedos (a más humedad, más ácaros).
  • Alejarse de lugares de cultivos de ácaros como muebles llenos de algodón, plumas y pelos de animales.
  • Uso de un purificador de aire o ionizador, o la ventilación forzada.

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